Cómo cambia Sierra Nevada con la llegada del verano en un año de grandes nevadas

01.06.2026

La llegada del verano suele transformar completamente Sierra Nevada. Los senderos quedan despejados, las temperaturas aumentan y la montaña adquiere un aspecto muy diferente al del invierno. Sin embargo, este año presenta una particularidad importante: la gran cantidad de nieve acumulada durante la temporada invernal.

Las nevadas registradas durante este invierno han sido muy superiores a las de los últimos años, por lo que es probable que numerosos neveros permanezcan en cotas altas durante buena parte del verano. Esto puede sorprender a muchos senderistas que asocian automáticamente los meses estivales con una montaña completamente libre de nieve.

La presencia de estos neveros exige prestar atención y adaptar la planificación de las rutas. A primera hora de la mañana, después del enfriamiento nocturno, la nieve suele encontrarse muy dura. Un resbalón sobre una pendiente nevada puede provocar una caída difícil de detener, especialmente para quienes no disponen de experiencia ni del material adecuado.

Por este motivo, cuando la ruta lo permite, suele ser recomendable bordear los neveros utilizando terreno seguro y estable. En muchas ocasiones, rodear una pequeña lengua de nieve supone apenas unos minutos más de recorrido y evita exponerse innecesariamente a una posible caída.

Con el avance del día y el aumento de las temperaturas, la nieve comienza a transformar su superficie. Aunque puede parecer más sencilla de atravesar, también aparecen otros riesgos. El hundimiento de los pies, la pérdida de equilibrio y la existencia de zonas debilitadas por el deshielo obligan a mantener la precaución. Además, en algunos neveros pueden existir huecos ocultos junto a rocas o cauces de agua generados por el propio proceso de fusión.

Otro aspecto característico de esta época es el aumento del caudal en arroyos y regueros de alta montaña. El agua procedente del deshielo alimenta lagunas, borreguiles y cursos de agua que ofrecen algunos de los paisajes más atractivos del año, pero que también pueden modificar ligeramente el estado habitual de determinados senderos.

Junto a estos efectos del deshielo, el verano trae consigo otros factores que no deben subestimarse. La radiación solar es especialmente intensa en altitud, la deshidratación puede aparecer con rapidez y las tormentas de evolución diurna continúan siendo un fenómeno frecuente en Sierra Nevada.

Por todo ello, aunque el verano es una de las mejores épocas para disfrutar de la montaña, sigue siendo fundamental planificar adecuadamente cada salida, consultar la previsión meteorológica y adaptar la ruta a las condiciones reales que se encuentran sobre el terreno.

Este año, la abundancia de nieve acumulada durante el invierno hará que Sierra Nevada conserve durante más tiempo algunos de sus rasgos más característicos de la alta montaña. Una circunstancia que permitirá disfrutar de paisajes espectaculares, pero que también exige prudencia, experiencia y una correcta valoración de los riesgos.

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